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El resplandor de los corales: ciencia detrás de su coloración fluorescente

10/6/20262 min read

an underwater view of a colorful coral reef
an underwater view of a colorful coral reef

Una paleta de colores bajo el mar

Los corales no son únicamente estructuras calcáreas que forman arrecifes: también albergan una extraordinaria diversidad de colores. Sus tonalidades pueden ser verdes, azules, amarillas, rojas o violetas, y algunas especies producen una intensa fluorescencia visible cuando reciben luz azul o ultravioleta. Este fenómeno no significa que el coral emita luz por sí mismo, como ocurre con los organismos bioluminiscentes. En realidad, absorbe determinadas longitudes de onda y libera parte de esa energía en forma de luz de mayor longitud de onda.

La fluorescencia coralina se debe principalmente a proteínas fluorescentes y cromoproteínas presentes en los tejidos del animal. Estas moléculas pertenecen a una familia relacionada con la proteína verde fluorescente, conocida como GFP, identificada originalmente en la medusa Aequorea victoria. En corales pétreos, investigadores han encontrado proteínas capaces de emitir luz verde, cian, amarilla, naranja y roja. Su color depende de la estructura molecular del cromóforo, la región de la proteína que absorbe y transforma la energía luminosa.

¿De dónde surge la coloración?

El color visible de un coral resulta de la combinación de varios elementos. Las proteínas fluorescentes y las cromoproteínas contribuyen a las tonalidades brillantes, mientras que otros pigmentos no fluorescentes absorben la luz y generan colores pardos, rojos o amarillos. Además, los corales viven en asociación con dinoflagelados fotosintéticos de la familia Symbiodiniaceae, conocidos tradicionalmente como zooxantelas. Estas algas microscópicas aportan productos de la fotosíntesis al coral y contienen pigmentos como clorofilas y carotenoides.

La proporción de estos componentes cambia según la especie, la profundidad, la intensidad lumínica y las condiciones ambientales. En aguas superficiales, algunas proteínas fluorescentes pueden funcionar como una pantalla que reduce el exceso de radiación solar y protege las células fotosintéticas. En zonas más profundas, donde predomina la luz azul, determinadas proteínas podrían ayudar a transformar la radiación disponible en colores aprovechables para la fotosíntesis. Sin embargo, la función exacta varía entre especies y todavía es objeto de investigación.

Fluorescencia, estrés y blanqueamiento

La fluorescencia también puede modificar su intensidad cuando el coral experimenta estrés térmico, contaminación, sedimentación o cambios en la calidad del agua. El aumento de la temperatura marina puede provocar la ruptura de la relación entre el coral y sus simbiontes, un proceso conocido como blanqueamiento. El tejido pierde entonces gran parte de sus pigmentos y deja visible el esqueleto blanco de carbonato de calcio. En algunos casos, antes o durante el blanqueamiento se observa una fluorescencia más intensa, posiblemente relacionada con una respuesta protectora del coral.

Una señal de biodiversidad que merece protección

Estudiar la coloración fluorescente permite comprender mejor la fisiología de los corales y su adaptación a la luz. También ha proporcionado herramientas para la investigación biomédica: las proteínas fluorescentes se utilizan como marcadores para observar procesos celulares. No obstante, ningún color llamativo sustituye a un ecosistema saludable. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la protección de la calidad del agua y la conservación de los arrecifes son esenciales para preservar este resplandor natural y la enorme biodiversidad que depende de él.